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NON TEPIDUS

NON TEPIDUS · Guía para volver

Volver
a casa.

Lo básico de ser católico, contado sin rollos. Para el que lleva años sin pisar una iglesia, para el que va pero no sabe muy bien por qué, y para el que quiere dejar de ser tibio de una vez.

I · Signa te

Qué cree un católico

No hace falta ser teólogo. Lo esencial cabe en ocho ideas, y todas salen del Credo que se reza en misa.

  1. Dios existe y es uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Un solo Dios en tres personas. No lo entenderás del todo nunca, y está bien: si cupiera en tu cabeza, no sería Dios. Catecismo 232–267
  2. Te ha creado a propósito.No eres un accidente ni un número. Dios lo ha hecho todo y te ha querido a ti en concreto. Catecismo 279–301, 356–358
  3. Dios se hizo hombre en Jesús.Nació de la Virgen María, fue Dios y hombre a la vez, y vivió una vida como la tuya. Catecismo 456–483
  4. Murió por ti y resucitó.En la Cruz cargó con tus pecados. Al tercer día resucitó: no es un símbolo, es el centro de todo. Catecismo 571–658
  5. El Espíritu Santo sigue actuando hoy.En la Iglesia, en los sacramentos y en ti, si le dejas. Catecismo 683–747
  6. La Iglesia la fundó Cristo.Sobre los apóstoles. El Papa es el sucesor de Pedro y los obispos, de los apóstoles. Catecismo 748–870, 880–882
  7. Todo pecado se puede perdonar.Todo. Para eso está la confesión. Catecismo 976–987
  8. La muerte no es el final.Hay juicio, cielo, purgatorio e infierno, y al final resucitaremos con nuestro cuerpo. Lo que haces hoy cuenta para siempre. Catecismo 988–1060
El Credo (Símbolo de los Apóstoles)Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

II · Signa te

Los sacramentos

Son siete y son el lugar donde Dios te toca de verdad, no de forma simbólica. Cristo los dejó para que no tuvieras que adivinar dónde encontrarle. Catecismo 1113–1134

SacramentoPara qué es
BautismoTe hace hijo de Dios y miembro de la Iglesia. Borra el pecado original.
ConfirmaciónTe da la fuerza del Espíritu Santo para vivir la fe en público.
EucaristíaRecibes a Cristo, de verdad, en la comunión.
PenitenciaLa confesión: Dios te perdona y empiezas de cero.
Unción de enfermosFuerza y consuelo en la enfermedad grave o la vejez.
Orden sacerdotalHace sacerdotes a hombres llamados por Dios.
MatrimonioUne a un hombre y una mujer para siempre, abiertos a la vida.

La Eucaristía: no es un símbolo

En la misa, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Parece pan, pero ya no lo es: es Él, entero. Por eso los católicos se arrodillan. Catecismo 1373–1381

Antes de comulgar

¿No puedes comulgar ese día? Ve igual a misa y haz una comunión espiritual: dile a Cristo, por dentro, que le quieres recibir.

III · Ora

Cómo se reza

Rezar es hablar con Dios. No hace falta hacerlo bonito: hace falta hacerlo. Empieza por un mínimo que de verdad cumplas, y luego sube.

El mínimo diario

CuándoQuéTiempo
Al despertar, antes que el móvilSantíguate y ofrécele el día: «Señor, todo lo de hoy es para ti»30 segundos
12:00El Ángelus2 minutos
Antes de comerSantíguate y bendice la mesa, también fuera de casa15 segundos
Antes de dormirExamen rápido: qué ha ido bien, qué has hecho mal, pide perdón3 minutos
DomingoMisa. No es opcionalMenos de una hora

Cuando esto ya sea costumbre, añade el rosario y un rato a la semana ante el Sagrario.

Bendición de la mesaBendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a recibir. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El Ángelus (a las 12:00)— El ángel del Señor anunció a María.
— Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
— He aquí la esclava del Señor.
— Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
— Y el Verbo se hizo carne.
— Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
— Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
— Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos. Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que los que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En tiempo de Pascua, el Ángelus se sustituye por el Regina Coeli.

El rosario, sin perderte

  1. Santíguate y reza el Credo.
  2. Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
  3. Anuncia el primer misterio. Reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Eso es un misterio.
  4. Repite con los otros cuatro misterios.
  5. Termina con la Salve.
MisteriosQué contemplasDías
GozososLa infancia de JesúsLunes y sábado
DolorososLa PasiónMartes y viernes
GloriososLa Resurrección y el cieloMiércoles y domingo
LuminososLa vida pública de JesúsJueves

Para subir de nivel

IV · Ama

Cómo se vive

Los mandamientos no son una lista de prohibiciones para fastidiarte. Son el manual de uso de una vida que funciona. Y todos caben en dos: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Catecismo 2052–2082

Los diez mandamientos

  1. IAmarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. IINo tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. IIISantificarás las fiestas.
  4. IVHonrarás a tu padre y a tu madre.
  5. VNo matarás.
  6. VINo cometerás actos impuros.
  7. VIINo robarás.
  8. VIIINo dirás falso testimonio ni mentirás.
  9. IXNo consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. XNo codiciarás los bienes ajenos.

Los tres primeros miran a Dios; los siete siguientes, a los demás.

Los cinco mandamientos de la Iglesia

Son el mínimo para no quedarte fuera. Catecismo 2041–2043

  1. Oír misa entera los domingos y fiestas de precepto.
  2. Confesar los pecados graves al menos una vez al año.
  3. Comulgar al menos por Pascua.
  4. Ayunar y no comer carne cuando lo manda la Iglesia.
  5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

Pecado grave y pecado leve

Un pecado es grave (mortal) cuando se cumplen las tres cosas a la vez: la materia es grave, sabías que lo era, y lo hiciste queriendo, con libertad. Si falta una, es leve (venial). Catecismo 1854–1864

Los graves hay que confesarlos todos, diciendo qué fue y cuántas veces (o más o menos). Los leves no es obligatorio confesarlos, pero ayuda muchísimo. Catecismo 1456–1458

Examen de conciencia

Cómo usarlo. Busca diez minutos de silencio, sin móvil. Pide al Espíritu Santo luz para verte como eres y valor para decirlo. Lee despacio, mandamiento por mandamiento, y marca lo que te toque. No es para hundirte: es para soltarlo.

Tus marcas no salen de esta pantalla. No se guardan ni se envían a ningún sitio: al cerrar o recargar la página, desaparecen.

I Primer mandamiento

Amarás a Dios sobre todas las cosas.

¿Quién manda de verdad en tu vida? Catecismo 2084–2141

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II Segundo mandamiento

No tomarás el nombre de Dios en vano.

El nombre de Dios no es una muletilla. Catecismo 2142–2167

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III Tercer mandamiento

Santificarás las fiestas.

El domingo es de Dios, no del brunch. Catecismo 2168–2195

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IV Cuarto mandamiento

Honrarás a tu padre y a tu madre.

La familia no se elige; se cuida. Catecismo 2197–2257

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V Quinto mandamiento

No matarás.

La vida, la tuya y la de los demás, es sagrada. Catecismo 2258–2330

Si has abortado o has ayudado a que alguien aborte: hay perdón, y es completo. Confiésalo sin miedo: el sacerdote está ahí para absolverte, no para juzgarte.
Si ahora mismo piensas en quitarte la vida: no estás solo y no tienes que pasar esto solo. Llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad. Es gratuita y atiende las 24 horas. Si hay peligro inmediato, llama al 112. Y habla con alguien de confianza o con un sacerdote.

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VI Sexto mandamiento

No cometerás actos impuros.

El cuerpo no es un juguete; el amor de verdad espera y se compromete. Catecismo 2331–2400

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VII Séptimo mandamiento

No robarás.

Lo ajeno se respeta; lo tuyo se comparte. Catecismo 2401–2463

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VIII Octavo mandamiento

No dirás falso testimonio ni mentirás.

Lo que dices de otros, también en el grupo de WhatsApp, cuenta. Catecismo 2464–2513

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IX Noveno mandamiento

No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

La pureza empieza por dentro: en lo que miras y en lo que alimentas. Catecismo 2514–2533

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X Décimo mandamiento

No codiciarás los bienes ajenos.

Compra menos. Da más. Catecismo 2534–2557

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V · Ama

Confesarte, paso a paso

El sacerdote ha oído de todo, y no puede contar nada de lo que le digas, nunca, a nadie: si lo hiciera, quedaría excomulgado. No vas a escandalizar a nadie. Vas a salir libre. Código de Derecho Canónico 983 y 1388

  1. Prepárate. Haz el examen de conciencia y arrepiéntete de verdad: no porque te pillen, sino porque has fallado a Dios.
  2. Saluda. Al llegar, el sacerdote o tú decís:
    — Ave María Purísima.
    — Sin pecado concebida.

    Haz la señal de la cruz.
  3. Di cuánto hace de tu última confesión. «Hace tres años», «hace un mes», «no me acuerdo, mucho». Lo que sea verdad.
  4. Di tus pecados. Primero los graves, con qué y cuántas veces. Sin rodeos y sin detalles que sobran. Si no sabes cómo decir algo, dilo: el sacerdote te ayuda.
  5. Escucha. El sacerdote te dará un consejo y una penitencia: una oración o una obra que harás después.
  6. Reza el acto de contrición. El de abajo, o con tus palabras.
  7. Recibe la absolución. El sacerdote dice las palabras del perdón. Santíguate. Estás perdonado del todo.
  8. Despídete y cumple la penitencia. Mejor cuanto antes. Y da gracias.

¿Llevas años sin confesarte? Mejor todavía: es la confesión que más vale. Si te da apuro, pide cita con un sacerdote para hablar con calma, fuera del confesonario.

Acto de contriciónSeñor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Versión cortaJesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy un pecador.